5 razones para entrenar que no son por estética

Llevo mucho tiempo relacionado con la industria del fitness. Sufriendo y disfrutando de ella. Pero aunque la mayoría son cosas buenas, alguna mala se cuela.

Pero no puedo dejar de ver que hoy en día, en lugar de hablar de la aptitud física como algo para ser mejor, más rápido y más fuerte, muchas de las tendencias en la industria continúan como hace 20 o 30 años.

Solo se centran alrededor de aumentar músculo si eres un tío o lograr el cuerpo bikini perfecto si eres una tía.

 

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Difícilmente puedes moverte por Instagram sin ser sometido a un six-pack de celebrities de fitness o una foto de la transformación de alguien que ha completado un programa de entrenamiento, el que sea.

Lo más preocupante es que las investigaciones han demostrado que las fotos como las que se encuentran en muchas redes sociales en realidad nos hacen sentir tan mal, si no peor, que las imágenes de modelos escuálidas.

Mientras que imágenes como estas están destinadas a mostrar ciertos resultados para “motivar”, quiero preguntarte: ¿a qué “resultados” nos referimos?

 

Cuando nos enfocamos tanto en hacer ejercicio como una forma de perder peso o de verte bien para otra persona en la cama, por qué es para eso ¿no? Es para verte bien sin ropa.

Pues pasamos por alto algunos de los beneficios mentales, emocionales y de condición física a medio y largo plazo.

Así que he reunido cinco razones por las que debes preocuparte por la buena forma física, y que no tienen absolutamente nada que ver con el tamaño de tus bíceps o lo redondo que es tu culo.

 

1. Te hace más feliz

Cuando haces ejercicio, tu cuerpo aumenta naturalmente la liberación de serotonina, dopamina y endorfinas, los químicos que son responsables de producir los mismos sentimientos eufóricos que la morfina en tu cerebro.

Solo salir a correr al trote cochinero o mover algunas pesas puede aumentar instantáneamente tu estado de ánimo, aumentar tu energía e incluso darle un nuevo sentido a tu vida. A lo mejor me he pasado un poco, pero pillas la idea.

 

Pero más allá de tus marcas personales, el ejercicio ha demostrado en estudio tras estudio reducir la depresión y la ansiedad a largo plazo con la misma eficacia que los medicamentos y otras formas de terapia.

En el año 2000, un equipo de investigadores de la Universidad de Duke descubrió que el ejercicio no solo era tan eficaz como los fármacos para aliviar los síntomas depresivos a corto plazo.

Sino que los pacientes que entrenaban también tenían menos probabilidades de ver que su depresión regresara que los que tomaban antidepresivos.

 

El problema es que hemos llevado a nuestros entrenos a un nivel tan alto de autoexigencia que a veces son más una obligación o un castigo por lo mal que has comido durante el fin de semana.

Así que no me importa si es Zumba o CrossFit, montar en bici, nadar o bailar en pelotas por tu casa, da igual. Encuentra un ejercicio que te guste. Porque al final del día, debería hacerte sonreír.

Si no te divierte, lo acabarás dejando.

 

2. Te hace más inteligente

El ejercicio aeróbico aumenta el flujo de sangre y, en consecuencia, oxígeno, directamente al cerebro.

Esto aumenta la actividad en la corteza prefrontal, que es responsable de los procesos ejecutivos, como la planificación, la toma de decisiones, la resolución de problemas y la atención.

Seguro que has notado alguna vez como cuando sube tu ritmo cardíaco te hace tener mayor concentración y como si tu mente estuviera mucho más centrada.

Eso es supervivencia evolutiva. Cuando te persigue un animal que te va a comer no hay tiempo de dudar, solo de actuar.

Además, el ejercicio aeróbico literalmente cambia la estructura del cerebro, lo que resulta en un aumento de la materia gris en general.

Las neuronas se producen a través de un proceso llamado neurogénesis. Algo que hasta hace relativamente poco tiempo se creía que se paraba después una cierta edad.

Te dejo un par de estudios sobre esto. Un estudio y otro estudio.

 

Por lo tanto, la próxima vez que le des vueltas a un problema, te atasques en una tarea creativa o simplemente necesites un nuevo enfoque, haz que su sangre fluya.

Después de todo, según dice la leyenda, incluso Albert Einstein pensó en la teoría de la relatividad general mientras montaba en bicicleta.

 

3. De viejo te lo agradecerás

Hoy en día, más de un tercio de la población occidental padecen obesidad. Es un aumento del doble en adultos y  del triple en niños desde la década de los ’80.

Y pasar la mayor parte de nuestro día sentados frente a un escritorio o mirando los teléfonos no va a yudar mucho a solucionar el problema.

 

Cuando se trata de salud a largo plazo, las investigaciones han propuesto que la actividad física puede ayudar a reducir el riesgo de casi dos docenas de enfermedades crónicas incluyendo, entre otras, enfermedades del corazón, diabetes, apoplejía, ciertos tipos de cáncer, artritis, osteoporosis y, para nosotrosa, disfunción eréctil.

 

El ejercicio no solo ayuda a mantenr la salud física. También está conectado a tu salud mental a largo plazo. Un estudio de 2014 encontró que correr 20 kilómetros por semana disminuye el riesgo de Alzheimer en un 40%.

Investigaciones recientes han demostrado también que un alto nivel de actividad física podría disminuir el riesgo de demencia en las mujeres en casi un 90%.

 

4. Te hace más fuerte

El hashtag #strongnotskinny se ha utilizado en Instagram más de seis millones de veces hasta la fecha.

Pero cuando te fijas, la mayoría de veces estas publicaciones continúan sirviendo como una nueva forma de “sugerir” cómo debe verse tu cuerpo, solo que esta vez tiene músculos.

A ver, que no seré yo el que diga que estar petao o estar cañón es malo. Solo que centrarse en estética pura y dura no es una estrategia inteligente a medio plazo.

 

Lo que digo es que tenemos que buscar estar en buena forma física de manera general. Que sí, que vale, que cada uno va a destacar en algo concreto. Pero eso no quita que descuidemos todo lo demás.

Si no sabes a que me refiero te dejo dos post antiguos con las marcas que deberíamos tener, o como poco aspirar a tener para considerarnos un hombre o una mujer fitness, alguien en forma.

Lo que se considera ser un tío petado que está en forma y lo que se considera ser una tía cañón que está en forma.

 

5. Crecerás de maneras inesperadas

Los efectos residuales del ejercicio físico son enormes. Charles Duhigg, autor de The Power of Habit, llega incluso a llamar al ejercicio un “hábito clave”, por su capacidad para influir positivamente en muchas otras áreas de su vida, como una mejor alimentación e incluso una mayor productividad en el trabajo.

 

La profesora de la Universidad de Stanford Carol Dweck ha estudiado las actitudes de los niños sobre el fracaso durante más de 30 años y concluye que hay dos tipos de mentalidades que vemos en el mundo.

Una mentalidad fija: “soy naturalmente inteligente”, “no soy un corredor”.  Y una mentalidad de crecimiento: “Si trabajo en eso, puedo mejorar “.

Como dicen, nunca es más fácil, solo te vuelves más fuerte.

 

Estar en buena forma física te da una forma objetiva y medible, de ver tu progreso.

Cada vez que corres un poco más lejos o le metes un poco más peso a la barra, también aprendes que cuando las cosas se ponen difíciles, no te das por vencidos, o al menos sabes que no es porque no vales para eso, solo que necesitas más tiempo.

 

 

 

No deberías ver el fitness solo con la promesa de ese cuerpo apolineo o ese culito instagram. Deberías verlo como una forma de estar en buena forma física a medio plazo y con buena salud física y mental a largo plazo.

Necesito formar un ejercito para mi dominación mundial. Pero no quiero que se te vaya la pinza o pilles una enfermedad chunga en unos años. Sobre todo porque sabes como evitarlas.

 

 

 

References:

1. University of the Sunshine Coast, Queensland, Australia. “‘Fitspiration’ Photos Cause Body Image Strain“. Accessed April 15, 2018.

2. Stoppler, Melissa C., MD. “Endorphins: Natural Pain and Stress Fighters“. Medicine Net. Accessed April 15, 2018.

3. “Study: Exercise Has Long-Lasting Effect on Depression“. Duke Today. Accessed April 15, 2018.

4. Tsujii, T., K. Komatsu, and K. Sakatani. “Acute Effects of Physical Exercise on Prefrontal Cortex Activity in Older Adults: A Functional Near-infrared Spectroscopy Study“. Advances in Experimental Medicine and Biology. Accessed April 15, 2018.

5. “Study: Aerobic Exercise Leads to Remarkable Brain Changes”. Psychology Today. Accessed April 15, 2018.

6. Reynolds, Gretchen. “Which Type of Exercise Is Best for the Brain?” The New York Times. February 17, 2016. Accessed April 15, 2018.

7. “Cycling Is Good for You“. Albert Einstein and Bicycles. January 01, 1970. Accessed April 15, 2018.

8. “Obesity Rates & Trends Overview“. Obesity Rates & Trends Overview – The State of Obesity. Accessed April 15, 2018.

9. “Regular Exercise Reduces Large Number of Health Risks including Dementia and Some Cancers, Study Finds“. ScienceDaily. November 16, 2010. Accessed April 15, 2018.

10. Burn, Daily. “Running 15 Miles a Week Could Slash Alzheimer’s Risk” The Daily Beast. December 12, 2014. Accessed April 15, 2018.

11. Howard, Jacqueline. “Your Dementia Risk Tied to How Fit You Are“. CNN. March 14, 2018. Accessed April 15, 2018.

12. Benna, Steven. “8 Keystone Habits That Can Transform Your Life“. Business Insider. August 06, 2015. Accessed April 15, 2018.

13. Dweck, Carol. “The Power of Believing That You Can Improve“. TED: Ideas worth Spreading. Accessed April 15, 2018.

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