Tú tienes la culpa si fallas

La mecánica básica de la pérdida de peso es simple: comer menos de lo que gastas. Combinalo como te dé la gana. Pero a día de hoy esto es así

A ver, que sí, el tipo de alimentos que comes, la producción metabólica, el estado hormonal, el estrés, la digestión y la genética también influyen.

Pero, nunca sabrá si algo de eso es un problema si primero no hace un esfuerzo real. Prueba de manera consistente a hacer las cosas como se deben hacer y algún resultado tendrás.

Puede que no sea tan grande como tú esperas. Pero mejora habrá.

¿Eres constante?

Si te levantas todos los días y te pones a trabajar, tendrás resultados.

Por desgracia, muchas veces nos falta la disciplina, el compromiso y la constancia necesaria para hacer estos cambios simples.

Supongo que quieres hacer un cambio y convertirte en una versión mejor de ti mismo. Eso está muy bien. Yo también quiero eso.

Pues como no te pongas tú a hacer algo, nada pueden hacer los demás por ayudarte. Y no importa cuánto dinero te gastes o los diferentes planes de entrenamiento o dieta que sigas.

Sube de nivel tu responsabilidad

Vamos a hacer esto juntos. Ya te digo que a mi también me hace falta aplicarme esto. Por eso lo hago para mi y lo comparto contigo.

Vamos a ponernos delante del espejo y preguntarnos a nosotros mismos si estamos haciendo todo lo que se supone que tenemos que hacer..

¿Vas a entrenar las veces que te habías propuesto? ¿Estás comiendo lo que se supone que debes comer? ¿O estás viendo Netflix o YouTube, haciendo tus entrenamientos a medias y comiendo basura más de lo que deberías?

Somos adultos:

  • Tienes, tengo, tenemos que elegir tomar la siguiente decisión correcta.
  • Tenemos que decidir comer lo que debemos comer.
  • Tenemos que decidir mover el culo.
  • Tenemos que decidir hacer los cambios ahora que te harán conseguir lo que nos hemos propuesto.

Depende 100% de ti, no de tu entrenador, ni de tu pareja, ni de tu médico. Tú.

Por mucha gente que intente ayudarte, por muchos podcast que oigas, por muchos blogs que leas, por muchos vídeos de YouTube que veas. Cada uno tenemos la responsabilidad de hacer lo que sabemos que es correcto.

¿Estás haciendo todo lo posible para convertirte en la mejor versión de ti mismo? Todo lo demás son excusas.

El tiempo es un recurso, no una excusa

«No tengo tiempo.» Cuantas veces lo has dicho. Porque yo lo he dicho muchas veces.

Pero. ¿Para qué no tienes tiempo? ¿No tienes tiempo para las redes sociales? ¿No tienes tiempo para la televisión o Netflix o YouTube en  mi caso?

Sin embargo, cuando se trata de tener tiempo para comer bien y entrenar, de repente, hay un lapso en el continuo espacio/tiempo y no hay un segundo que puedas rascar.

Nunca se trata de tener tiempo. Se trata de “hacer tiempo” y hacer de tu salud y tus objetivos una prioridad.

Porque nadie nos ha obligado a tener los objetivos que queremos conseguir. Tú elegiste los tuyos y yo los mios. Ahora toca echarle un par y ser consecuente con nuestras decisiones.

Porque comer comes, de ahí la grasa que sobra. Así que tiempo para comer tienes. Pues por muy poco más puedes comer bien. O como poco mejor.

Para el entrenamiento me voy a tragar que no puedas dedicar ni una hora 3 días a la semana para hacer algo. Muy bien, cada uno tiene su vida más o menos complicada.

Pero en ningún lado está escrito que tengas que hacer todo lo que haces en el día a día con el culo esclafado en una silla. Levántate y muévete todo lo que puedas.

Es increíble lo mucho que puedes conseguir estando de pie y caminando; eso por sí solo hace una gran diferencia en la vida de la mayoría de las personas.

Los entrenamientos tampoco tienen que ser largos para ser efectivos. Solo tienes que hacer tiempo. Tienes que convertirlo en una prioridad.

Lo que te quiero decir con esto es que todos estamos ocupados. Todos tenemos las mismas 24 horas al día. Depende de cada uno de nosotros decidir cómo vamos a usar ese tiempo.

Se trata de comprometernos a llevar el estilo de vida que hemos dicho que vamos a llevar. Y con eso pasaremos arriba de la lista de prioridades el comer bien, el entrenar, el descansar bien… Y así con todo.

¿Tienes disciplina?

Por último, me gustaría hablarte sobre la disciplina, específicamente la autodisciplina. La disciplina que tienes sobre ti mismo para hacer lo correcto incluso cuando no nos apetece.

Cambiar tu cuerpo y tu vida no es magia, es disciplina.

La disciplina necesaria para irse a la cama a una hora decente para que tu cuerpo pueda descansar y recuperarse de todo lo que has hecho hoy y prepararse para lo que harás mañana.

La disciplina necesaria para levantar el culo del sofá, mover hierro o salir a correr, incluso cuando no apetece.

La disciplina de elegir las proteínas limpias y las verduras en lugar de la pizza grasienta con queso porque sabes que esa elección te hará sentir bien.

La disciplina para decir no a algo que no te ayuda a conseguir tus objetivos y la disciplina para hacer las cosas que sí lo harán.

Si no tienes disciplina, no harás las decisiones correctas. Y después todo son excusas que si el universo conspira contra ti para que no consigas tus objetivos.

En última instancia, todo depende de ti y de las decisiones que tome todos los días.

Como dijo alguien alguna vez: «Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes». 

Es hora de asumir la responsabilidad de uno mismo y hacer que pase. Tu eliges.

 

Un saludo y felices agujetas.