Entrenar después de los 40, el SECRETO QUE NO QUIEREN QUE SEPAS

La próxima vez que vaya al gimnasio, habla con cualquiera que cumpla con alguna de estas cosas:

  • 35 años o más
  • Tener críos
  • Las dos

Poco va a tardar en sacarte historias de sus días de gloria cuando estaba enorme tenían más energía, podían levantar más peso, menos agujetas, nunca lesionado… Y así hasta el infinito.

No se explica el por qué. Tiene que ser la dieta, o el suplemento milagroso que no toma, que el entreno de antes ya no funciona, que no tiene tiempo, estrés por la vida de adulto…

Recientemente, como la mayoría de los adictos al ejercicio y vernos bien que vamos cumpliendo años, he comenzado a reflexionar sobre mi deterioro físico y buscar respuestas.

Por cierto, tengo treinta y ocho años y sin hijos hijos (por ahora).

Mi búsqueda me ha llevado a un enfoque de psicología deportiva y de entrenamiento. Así que me gustaría sugerir una variable diferente, aunque algo obvia.

Aquí puedes escuchar el podcast: «Entrenar después de los 40, el SECRETO QUE NO QUIEREN QUE SEPAS«

1: El tiempo te ha cambiado

No puedes hacer lo que alguna vez pudiste porque ahora eres diferente. La gente cambia.

Tenemos vidas más ocupadas, cuerpos más deteriorados, nos “permitimos” comidas engañosas y perdimos parte de la vitalidad que alguna vez tuvimos.

La lotería de las lesiones

Incluso si siempre has levantado con una técnica impecable en todas y cada una de las repeticiones que has hecho en tu vida. Con cero lesiones.

Todo ese trabajo se va acumulando. Y solo por simple desgaste, cada vez hay más posibilidades de sufrir lesiones o como poco molestias más o menos incómodas, más o menos duraderas.

No sé tú, pero yo a los 20 (y parte de los 30) pensaba que era inmortal y que todo valía. Era la época de los excesos, tanto dentro como fuera del gimnasio.

Que tenía alguna molestia. Da igual, mañana se pasa. Que te pones demasiado peso y la técnica era una mierda. Da igual, mientras se complete las repeticiones. Y así con todo.

Te acuerdas el pureta ese que iba al gimnasio y te decía que cuidaras la técnica sino es unos años ibas a estar hecho una mierda. Pues ese tío soy yo.

Test articular rápido

Si estás rondando los 40 o ya los has pasado. Y llevas ya unos cuantos años entrenando de manera más o menos seria puedes hacer el test. A ver si me equivoco.

A que puedes decirme como poco 3 articulaciones, músculos o tendones que te están molestando ahora mismo.

Y me atrevería a decir que como poco una de esas molestias está ahí desde hace ya algún tiempo.

Y eso es lo que tendríamos que hacer. Empezar a controlar las molestias y no dejar que lleguen a ser una lesión.

Debemos de adaptar todo nuestro plan de entrenamiento en esa dirección. No te centres en seguir un plan de entrenamiento al pie de la letra.

Incluso los mejores planes de entrenamiento, que son los míos, se tiene que modificar para adaptarlos a ti.

Que el entrenamiento se adapte a tu vida y no tu vida al entrenamiento. ¿Te suena de algo?

2: Nunca fuiste realmente tan bueno

Deja de compararte contra el súper tú exagerado que vive solo en tu memoria.

No es una representación perfecta de eventos reales. La memoria es constructiva, o más concretamente, reconstructiva.

Tomamos eventos reales y los rediseñamos en función de variables demasiado numerosas para decirlas todas.

¿Recuerdas tu primer beso? Claro que sí. Pero si, como yo, ya tienes una edad, no creo que tengas ninguna foto o vídeo del momento.

Tus experiencias desde entonces han ayudado a crear una nueva versión de ese momento. Puedes recordarlo como algo bonito o desastroso, pero seguro que no fue para tanto, ni para bien, ni para mal.

 Lo que te quiero decir es que salvo contadas excepciones, probablemente nunca tuviste abdominales increíbles, ni estuviste tan petado como imaginas.

Es mucho más probable que tuvieras una especie de estómago plano y te vieras “bien” pero nada del otro mundo. Repito, salvo contadas excepciones.

Lo siento si te he roto el sueño de juventud como promesa del culturismo no descubierta.

3: Las marcas personales no mienten

El peso que levantaste en su dia no miente. Es un dato objetivo, si la barra pesaba 130 kilos, esos 130 kilos son los mismos antes y ahora.

Aquí el problema no está en que los números mienten y las barras de ahora sean más pesadas que las de hace 10 años.

El problema es que la persona que levantó esos kilos ya no existe.

No puedes compararte con alguien que era muchos años más joven, tenía más músculo, menos grasa y lo mejor de todo, la misma genética que tú.

No me entiendas mal. No digo que con más de 40 no se pueda mejorar. Se puede.

Lo que digo es que si no estás en la misma forma física que estabas antes o incluso mejor, no puedes llegar a las marcas de antes.

Yo tuve mis mejores marcas con 33-34 años. Ahora sé que para volver a esas marcas voy a necesitar mucho esfuerzo. Y puede que no llegue.

En parte por la edad. Pero en mayor parte porque no estoy en la misma forma física que estaba. Y, ahora sí, por la edad, me va a costar mucho poder llegar a conseguirla.

Adapta tus objetivos con tu vida real

Sé honesto contigo mismo cuando te marques objetivos y basa tu entrenamiento en esos objetivos.

Si intentas atacar objetivos demasiado altos te frustraras. Y más si piensas que, como una vez lo conseguiste o crees haberlo conseguido, ahora en 15 días ya lo vas a volver a tener.

Yo empiezo a ser realista con lo que soy y con lo que puedo hacer.

En una semana determinada, mis sesiones de entrenamiento pueden variar de increíbles a entrenos de mierda según el sueño, la dieta y los horarios de trabajo…

Es importante que tus objetivos sean flexibles. Y para eso es imprescindible que tu entrenamiento lo sea.

No te digo que no entrenes duro y con intensidad. Lo que te digo es que ya no somos niños, para lo bueno y para lo malo.

Ya deberias saber que tu cuerpo lleva su propio ritmo a la hora de recuperarse y progresar. Que lo que un día fue, no tiene por que ser cierto ahora.

Que, al menos para mi, lo más importante no es levantar X kilos o tener X% de grasa corporal.

Ahora mismo para mi es poder ir a trabajar cada día, con los menos dolores posibles y sin pasar medio día arrastrándome por que no puedo ni con mi alma.

Que el entreno se adapte a tu vida, no tu vida al entreno

Analizate ahora mismo. Mira tu vida, tus horarios, el estrés, las preocupaciones y el estado físico en el que estás hoy.

Mira cómo te sientes hoy y las lesiones que están asomando por la puerta. Ahora dime los objetivos que tienes. ¿Se complementan? ¿Son realistas?

Vivimos en un mundo con vídeos de proezas increíbles. Tios de 90 años terminando un Ironman diciendo: “yo no dejo que las excusas me detengan”, “la edad es solo una cuestión de actitud”.

Vivimos en un mundo donde los mejores del mundo, las personas fuera de lo normal están en el siguiente post de Instagram.

Y pensamos que eso es lo normal y que nosotros podemos hacerlo también, O mejor dicho, que tú tienes que hacerlo también. Porque si no lo haces es por pereza, por falta de actitud, por falta de ganas. Y eso no es siempre así.

Esta vida moderna nos inunda con cosas imposibles, que solo muy pocas personas pueden conseguir. Y nos hacen creer que si no las consigues eres un perdedor.

Empezó con el coche, la ropa, tu casa, el móvil, donde sales a cenar, donde pasas las vacaciones… Y el tema estético siempre ha estado ahí.

Antes ibas al gimnasio y te comparabas con las personas de tu barrio. Con los buenos y con los malos. Ahora con instagram y las redes sociales te comparas con las 20 o 30 personas mejores del mundo.

Y eso en todos los sentidos. Debes tener mejor coche que el mejor del mundo, mejores viajes que el bloguero de viajes, mejor ropa que super modelos que le regalan la ropa y mejor rendimiento que los mejores de los CrossFit Games.

Y luego pasa lo que pasa. Lesiones y frustraciones.

A esto se le llama “estímulos supernormales” y nos bombardean a diario con ellos. Pero esto ya para otro día.

Un saludo y felices agujetas.