Entrena tu mínimo diario para controlar tus mejoras

Normalmente entrenas buscando llegar a tu máximo, al máximo peso que puedes mover. Yo te propongo que entrenes buscando tu mínimo.

Esta es la mejor forma de saber si vas progresando. Pero sobre todo que esos progresos se mantienen y que no vas perdiendo lo que has ganado.

 

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El máximo peso que puedes mover no importa

El peso máximo que puedes mover en cada serie no es tan importante como tu piensas. Ya lo sé, a mi también me pasa. Vas al gimnasio y quieres levantar cada día más peso. Eso es normal.

Pero no todos los días vas a estar haciendo máximas. No todos los días vas a hacer récord personal. Sobre todo si ya llevas un tiempo entrenando. Con el tiempo, los progresos son cada vez más y más lentos.

Y el peso máximo que puedes mover no va a ser siempre el mismo. Un día vas tirar más y otro día menos. Eso es así. Asúmelo y vive con ello. Te ahorraras estrés y frustraciones.

Y alguna lesión intentando llegar a un peso que ayer salió, pero que hoy tu cuerpo no puede sacar.

Lo que te quiero decir con todo esto es que si solo te fijas en el peso más grande que puedes mover cada vez que entrenas, no te estás asegurando que mejoras.

Sí, has movido más peso, pero eso solo quiere decir eso, que “hoy” has movido más peso que ayer.

Pero puede que de manera normal y natural mañana muevas menos. Eso es así, pasa. ¿Eso quiere decir que estés perdiendo fuerza o que ya no progreses?

No. Lo que quiere decir es que “hoy” has movido menos peso que ayer. Nada más.

 

¿Qué es tu mínimo personal?

Este concepto no lo había oído nombrar hasta el otro día. Y me quede tan flipado con él que te lo tenía que contar. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

Es algo tan simple como ver cual es ese peso que vas a poder sacar sí o sí. Esa serie que siempre vas a poder terminar sean las condiciones que sean. Es ese peso mínimo que puedes mover.

Cuando digo peso mínimo, quiero decir peso mínimo efectivo. No me vale coger las mancuernas baby (esas de colorines de 1 o 2 kilitos) y fijar ahí tu mínimo para peso muerto.

Me refiero a esa serie que ya cuesta hacer. Esa serie que ya cuenta como entrenamiento. No es una serie de calentamiento. No es una serie de aproximación. Es una serie efectiva. De las que cuentan.

Por poner un ejemplo. En tu entrenamiento de hoy estás haciendo press banca. Bueno estás haciendo sentadillas porque hoy no es lunes.

En tu entrenamiento de hay estas haciendo sentadillas. Y estás haciendo series de 5 repeticiones. Podrían ser 8, podrían ser 3 o podrían ser 27. Pero son 5 porque este es mi ejemplo.

Estás haciendo series de 5 repeticiones de sentadillas. Pues tu mínimo personal es el peso que sabes que vas a mover. Es ese peso que vas a poder sacar esas 5 repes. 5 porque estás haciendo series de 5.

Ya te digo que son las repeticiones que te marque tu entrenamiento.

 

El mínimo personal no es un récord personal

Esto que parece muy tonto tiene que quedar claro. Porque al final conviertes tu mínimo en un nuevo máximo. Somos así. Todo es competición.

El mínimo es eso, lo mínimo. Esa serie que sabes que puedes sacar. Sin necesidad de escuchar tu música motivadora favorita.

Ese peso que puedes mover sin tener que ir hasta el culo de pre-entreno, cafeína o el estimulante que te haya recetado tu camello de confianza.

Esas repeticiones que van a salir aunque ese día estés sin motivación, con la cabeza en otro lado, cuando no estás a lo que estás.

Este y no otro es tu mínimo. Y este peso es más importante que un récord personal.

 

El mínimo importa más que el máximo.

Aunque el máximo es importante. Si tu mínimo se mantiene estable quiere decir que no empeoras. Y no empeorar es una forma de mejorar.

Ese peso es el que tendrías que buscar siempre. Cuando has podido hacer tu mínimo, ese entreno está salvado.

Vas a entrenar y puedes sacar esa serie de sentadillas mínima que tienes. Ya te puedes asegurar que estás al mismo nivel que siempre.

Puede que ese día te vengas arriba y marques un récord personal. Hagas el entreno de tu vida y te saquen del gimnasio a hombros entre vítores y aplausos. Con confetis y globos con el peso que has movido cayendo del techo.

¿Te imaginas? En plan Homer Simpson cuando hizo la partida perfecta a los bolos.

Que me lío. Puede que ese día sea “el día”. O puede que no, casi seguro que no. Pero no tienes que preocuparte. Tú has sacado tu mínimo.

Ya sabes que el entrenamiento de hoy ha sido bueno. O como poco aceptable. No has empeorado. Todo está donde tiene que estar. Tú estás donde se espera de ti, lo que venga después solo Arnold lo sabe.

 

¿Cuando subir el mínimo personal?

Muy buena pregunta. Pues el mínimo se sube con mucho cuidado. Recuerda que es el peso que siempre, bajo cualquier circunstancia puedes sacar.

Si te flipas y crees que tu mínimo es más alto de lo que en realidad es, pues llegará un día en el que te pegues una hostia fina.

¿Por qué? Pues porque llegará ese día que llegues a entrenar sin muchas ganas, sin la música super motivadora, sin tu suplemento milagroso…

Y cuando ese día llegue, y ese día llegará, verás como tu mínimo no es realmente tu mínimo. Y te darás cuenta que no estás tan petado o tan cañón como tu pensabas.

O lo que es peor, intentarás llegar a esas marcas imaginarias que solo tienes en tu cabeza, tu cuerpo no podrá y te lesionarás.

Y si ya me sigues de antes sabrás que no quiero gente lesionada en mi ejercito. Porque mi plan de dominar el mundo sigue en marcha. Lento, pero sin pausa.

Así que mantén tu mínimo al mínimo. Sube tu mínimo de manera segura y solida. Y úsalo como un indicador de tu progreso.

Y este progreso es mucho más fiable que tu récord personal.